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PERSONAJES ILUSTRES DEL 2 DE MAYO |
| Antonio Alcalá Galiano |
Hijo de Dionisio Alcalá-Galiano, nació en Cádiz el 22 de julio de 1789. En su juventud se decantó por el naciente liberalismo, tomando parte activa en los ... |
IMÁGENES DEL 2 DE MAYO |
| Goya, el primer reportero bélico de la historia |
Goya recogió en su memoria escenas que nunca olvidaría. Sus pinturas sobre las fusilamientos y luchas sucedidos en 1808 son auténticas imágenes de guerra que han llegado hasta nuestro días |
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Muy otro espectáculo presentó la capital de España en el día siguiente. En él hizo su entrada en Madrid el rey nuevo. Venía Fernando a caballo con escasa comitiva, siguiéndole, formados, los guardias de corps y sin estar la tropa formada en la carrera, según es costumbre cuando hacen entradas o asisten a solemnidades públicas los reyes. Suplía lo que faltaba de pompa el público regocijo, llevado al punto más alto que puede imaginarse. En verdad, en las diferentes escenas que he visto yo de entusiasmo popular, ninguna, ni aun la entrada pública de los vencedores de Bailén, igualó a la de que voy hablando en este instante. Los vivas eran altos, repetidos y dados con animado gesto y ojos llorosos de placer; los pañuelos ondeaban en las calles y en los balcones, movidos por manos trémulas de gozo, pero sin que el temblor disminuyese la violencia del movimiento. Vi yo esta escena primero en el Prado, vila repetirse en las calles, y ni un momento disminuía el estruendo atronador del alegre vocerío, sin que un instante desmayase la pasión, según se manifestaba en los gestos
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y en las acciones. En medio de esto hubo de distraerse un tanto la atención a los franceses, porque ellos la llamaron a sí, con su conducta, o fuese por ceder a naturales ímpetus, o que quisiesen, por obedecer o complacer a sus superiores, ser notados. Lo cierto es que pasaban por entre las gozosas turbas con aspecto de desdén y falta de respeto. Díjose que algunos de ellos habían tropezado con el rey en un tránsito, sin dar a su persona las muestras de acatamiento debidas a la de los monarcas. De aquí tuvo origen el primer desabrimiento con los extranjeros. Fueron tan veloces las cosas, que dentro de breves días pasó el disgusto a ser odio, bien que justificando completamente el cambio las circunstancias.
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Los primeros pasos de Fernando no aparecían guiados por el mejor tino, y, sin embargo, en esto no se reparaba. Estaba empeñada la corte en disuadir al pueblo que la amistad de NapoIeón con España no había tenido menoscabo, lo cual querían creer las gentes y no podían. Corrió de repente la voz de que ya estaba en España el emperador francés, y aun se le suponía cercano a Madrid, acreditándose el rumor de veras con verse adornados con colgaduras los balcones de la Casa de Correos, en la Puerta del Sol, adorno cuyo único objeto por fuerza había de ser la próxima entrada de algún personaje ilustre. También corrió la noticia de haber llegado y estar depositados en palacio un sombrero y unas botas del gran conquistador y monarca. Todo ello no desvanecía la pública confusión. Así, conviniéndose, todavía en que podía haber
alianza y aún estrecho lazo entre el adorado rey de España y su poderoso vecino, había la contradicción de tratarse con desvío a los mirados antes como amigos y supuestos todavía tales. El príncipe Murat no acertaba a granjearse la buena voluntad de los españoles. Su traje raro y fantástico, por el cual se distinguía entre sus paisanos y compañeros; su persona, un tanto gallarda y agraciada; el lujo de que solía estar rodeado, con ayudantes galanes por su figura y por sus ricos adornos, y la ostentación que manifestaba en sus frecuentes revistas, todo ello parecía o cosa de teatro o jactancia acompañada de insulto. |
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