 |
Arriba, fuente de agua pública situada al comienzo del camino del Molino de Viento, año 1958, por cortesía de Don Clemente Díaz |
Como el crecimiento de la población era constante y el de veraneantes exactamente igual, hubo que seguir haciendo pozos. Así se añadió uno entubado junto al río Fuengirola cuya agua iba impulsada iba también al molino de viento.
Como es lógico, a medida que iba creciendo la población el Ayuntamiento iba instalando tuberías para dar agua a las nuevas viviendas.
En el 67 se hizo un depósito de agua junto al otro. Seguía el problema y se construyeron después dos pozos entubados en las márgenes del arroyo Pajares que tres años después hubo que abandonar porque bajó el nivel freático causando su salinización.
Seguía habiendo problema año tras año y en el año 70 D. Leopoldo Verde nos regaló el caudal de un pozo que arrojaba 40 l/sg. Por fin en el año 74 se inaugura el pantano de Río Verde, con lo que quedó resuelto definitivamente.
El pantano se construyó a instancia de la mancomunidad de municipios de la Costa del Sol a la que pertenecía yo como alcalde y fui el que más influí ante las autoridades provinciales y el ministro de obras públicas en aquella época el Sr. Silba Muñoz al que conocía y que ordenó a la Confederación Hidrográfica del sur de España la construcción del pantano.
Y esto es a grandes rasgos la historia del agua en Fuengirola, que no voy a detallar con fechas y forma en que se realizaron.