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Arriba, Don Clemente Díaz Ruíz, quien nos abrió las puertas de su casa y de su corazón para la realización de este reportaje |
En febrero de 1956 entré de alcalde y no había red de alcantarillado. El pueblo se abastecía de dos manantiales situados en el Higuerón que arrojaban un caudal muy pequeño de 446.000 m3 al día, lo que resultaba en 63 l por habitante al día. Pero sólo había una pequeña tubería que abastecía de agua a varias fuentes públicas, ya que prácticamente en las casas de Fuengirola no tenían agua corriente sino que se abastecían de pozos. Pero esta agua no era muy buena y sólo la utilizaban para labores de limpieza, para cocinar y beber usaban la de la fuente.
El agua fue siempre un problema para el ayuntamiento por el constante crecimiento de la población y también de los veraneantes en los meses de julio y agosto. Por eso en el año 57 se hicieron las perforaciones en los manantiales, aumentando así su caudal. Al mismo tiempo, se añadió a la red un pozo que existía en el almacenillo, donde hoy está la gasolinera del hipercor, previo análisis del agua que confirmó que era perfecta para el consumo humano.
Un año después, hubo que hacer un pozo junto al río y un nuevo depósito en el molino de viento para abastecer la zona de Santa Amalia a la que llegaba con poca presión el agua.